Se toca el bajo,
se toca, abajo,
se moja y el tajo
se forja en relajo.
La rosa me trajo,
el traje de raso,
la hermosa del fajo
de plata y de
mal.
Roja de faso,
la fosa la atrajo,
el caso despoja
la esponja de
sal.
Así se sonroja,
de cuajo a la boca
el beso de abeja,
la oveja de espanto,
la lija la raspo,
no más.
Arisca la vieja
añeja sin risa,
avisa a la nieta
que ha visto a la brisa
la muerte deprisa
al cajón la baja,
se raja la vida,
no hay más manija
ya nadie se aflija,
las valijas se rifan y
ella se aja,
su afán.

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