- Orne
- ¿Qué, Jero?
- Cuando estudies filosofía... vas a venir a Hollywood para ayudarme con mi película?
-Obvio, Jerito
viernes, agosto 31
jueves, agosto 23
Rojiza
Ponerse triste por una sonrisa vana de otra persona. Eso es rojizo. ¿O demasiado sensible? Sí, rojizo.
Una sonrisa, creo que desdentada, de oreja a oreja. Era la marca de una persona feliz. Un hombre con energía positiva, contento de no sé qué.
Y el colectivo no le paró, siguió de largo.
Yo vi desde la ventanilla como esa sonrisa bajó un grado. ¿Cómo no le vas a parar a una sonrisa así?
Entonces noté la indiferencia de las personas. Esa negatividad que le tienen a las sonrisas simples, que salen del alma, estando solo en la calle.
Me quedé mirando la ventanilla como una tonta. Pero casi me pongo a llorar.
Esa sonrisa desvaneciéndose fue horrible.
Una de las cosas más horribles de este día.
Una sonrisa, creo que desdentada, de oreja a oreja. Era la marca de una persona feliz. Un hombre con energía positiva, contento de no sé qué.
Y el colectivo no le paró, siguió de largo.
Yo vi desde la ventanilla como esa sonrisa bajó un grado. ¿Cómo no le vas a parar a una sonrisa así?
Entonces noté la indiferencia de las personas. Esa negatividad que le tienen a las sonrisas simples, que salen del alma, estando solo en la calle.
Me quedé mirando la ventanilla como una tonta. Pero casi me pongo a llorar.
Esa sonrisa desvaneciéndose fue horrible.
Una de las cosas más horribles de este día.
Este día rojizo.
miércoles, agosto 15
Intolerante
Estoy en una etapa de transición,
mi identidad está derrumbada,
mi existencia es nada,
viviría en un rincón.
yes.
Pájaros prohibidos 1976
Los presos
políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar,
caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos
de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.
Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado
y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija
Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo
rompen a la entrada de la cárcel.
Al
domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están
prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los
circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños
círculos entre las ramas:
- ¿Son
naranjas? ¿Qué frutas son?
La niña lo
hace callar:
- Ssshhhh.
Y en secreto le explica:
- Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los
pájaros que te traje a escondidas.
Eduardo Galeano.
domingo, agosto 12
Caníbal
Sentada en mi banco del medio, al lado de mis amigas, con vista al frente.
Por momentos los ojos se me van, u oigo tu voz, y te miro. Te veo sentado, con tu remera simple, tus bermudas de jean y tu pierna temblando como siempre. Mientras estás concentrado en la clase, intento observarte disimuladamente, sin que te des cuenta, sin que nadie se de cuenta.
Cada parte de tu cuerpo tiene una atracción visual muy sutil. Me sumerjo en tus ojos, me ahogo en tu boca, me acomodo en tu cuello liso, trato de que no me notes, pero aveces lo hacés, y me mirás.
No puedo explicar la sensación que posee mi cuerpo por esos segundos que dura tu mirada, penetra hasta el centro de mi ojo, conexión pupila con pupila sin nada que pueda interferir. Se crea un vacío por donde el hilo que nos une va. Hay un agujero negro en nuestra visión, y nada nos puede interrumpir.
Me fusiono. Esos ojos azules, una puerta al cielo despejado, de una tranquilidad absoluta junto con un ardor excitante,
dan un escalofrío en mí...
Me intimidan, pero al mismo tiempo creo que sentimos lo mismo.
El mismo fuego apasionado, las mismas ganas de devorarnos el uno al otro. Y aveces, me guiñás el ojo, se me eriza la piel, y siento cómo lentamente me voy derritiendo desde adentro.
Me devorás sin necesidad de una palabra.
Por momentos los ojos se me van, u oigo tu voz, y te miro. Te veo sentado, con tu remera simple, tus bermudas de jean y tu pierna temblando como siempre. Mientras estás concentrado en la clase, intento observarte disimuladamente, sin que te des cuenta, sin que nadie se de cuenta.
Cada parte de tu cuerpo tiene una atracción visual muy sutil. Me sumerjo en tus ojos, me ahogo en tu boca, me acomodo en tu cuello liso, trato de que no me notes, pero aveces lo hacés, y me mirás.
No puedo explicar la sensación que posee mi cuerpo por esos segundos que dura tu mirada, penetra hasta el centro de mi ojo, conexión pupila con pupila sin nada que pueda interferir. Se crea un vacío por donde el hilo que nos une va. Hay un agujero negro en nuestra visión, y nada nos puede interrumpir.
Me fusiono. Esos ojos azules, una puerta al cielo despejado, de una tranquilidad absoluta junto con un ardor excitante,
dan un escalofrío en mí...
Me intimidan, pero al mismo tiempo creo que sentimos lo mismo.
El mismo fuego apasionado, las mismas ganas de devorarnos el uno al otro. Y aveces, me guiñás el ojo, se me eriza la piel, y siento cómo lentamente me voy derritiendo desde adentro.
Me devorás sin necesidad de una palabra.
Estar cerca tuyo... es como sentir olor a sexo.
Un olor a sexo que desmaya.
viernes, agosto 10
Carpe diem
Un día de mierda es ese día cuando descubrís cosas.
Cosas nuevas, sobre vos, que te hicieron descubrir.
Un día en el que empezaste mal, sensible, sin ganas.
Todo te afecta el triple, y buscas alejarte, estar solo.
Seguís siendo la misma persona de siempre, pero triste. Aflicción, melancolía.
Tristeza, el sinónimo de este tipo de días.
Días de mierda.
Y la única solución es la soledad.
No te gusta estar solo, te sentís vacío,
aburrido, inexistente, impotente.
Pero es lo único que te puede ayudar a parar este estado. Por lo menos frente a los demás.
Te preguntan qué te pasa y no sabes qué responder.
Sólo decís "nada" con el tono más falso posible.
Tan falso que es obvio.
Tu boca tiembla, tus músculos labiales se revelan,
no podés disimular ninguna sonrisa más.
Tratas de tener la mirada más tranquila posible.
Fingís un estado normal. Pero todo se contrae.
Tus cejas se tuercen, tus ojos se humedecen,
tus pupilas se apagan, tu mirada habla. Usás una fina careta de vidrio.
No podés mantenerte erguido. Tu mente no lo está. Estás chueco, deforme, afligido.
Todo tu cuerpo se achica, se encoge, como tu ánimo. Hablan. Habla tu espalda fría. Tus manos muertas, tus piernas tontas, tus pasos lentos. Los únicos que funcionan son tus oídos, escuchás lo que se habla, los chistes, las risas, las respiraciones. Pero no entendés ninguno de ellos. Pierden sentido. Tu existencia se torna inútil, sos un fantasma.
Aquellos que te notan intentan animarte.
Pero es difícil hacer parar un cadáver.
Te dicen "no te preocupes", frases vacías, vacías de tan comunes que son, y no te sirven. Y luego esperan que sigas adelante de lo más bien.
Pero es difícil hacer correr un cadáver.
Cosas nuevas, sobre vos, que te hicieron descubrir.
Un día en el que empezaste mal, sensible, sin ganas.
Todo te afecta el triple, y buscas alejarte, estar solo.
Seguís siendo la misma persona de siempre, pero triste. Aflicción, melancolía.
Tristeza, el sinónimo de este tipo de días.
Días de mierda.
Y la única solución es la soledad.
No te gusta estar solo, te sentís vacío,
aburrido, inexistente, impotente.
Pero es lo único que te puede ayudar a parar este estado. Por lo menos frente a los demás.
Te preguntan qué te pasa y no sabes qué responder.
Sólo decís "nada" con el tono más falso posible.
Tan falso que es obvio.
Tu boca tiembla, tus músculos labiales se revelan,
no podés disimular ninguna sonrisa más.
Tratas de tener la mirada más tranquila posible.
Fingís un estado normal. Pero todo se contrae.
Tus cejas se tuercen, tus ojos se humedecen,
tus pupilas se apagan, tu mirada habla. Usás una fina careta de vidrio.
No podés mantenerte erguido. Tu mente no lo está. Estás chueco, deforme, afligido.
Todo tu cuerpo se achica, se encoge, como tu ánimo. Hablan. Habla tu espalda fría. Tus manos muertas, tus piernas tontas, tus pasos lentos. Los únicos que funcionan son tus oídos, escuchás lo que se habla, los chistes, las risas, las respiraciones. Pero no entendés ninguno de ellos. Pierden sentido. Tu existencia se torna inútil, sos un fantasma.
Aquellos que te notan intentan animarte.
Pero es difícil hacer parar un cadáver.
Te dicen "no te preocupes", frases vacías, vacías de tan comunes que son, y no te sirven. Y luego esperan que sigas adelante de lo más bien.
Pero es difícil hacer correr un cadáver.
Bondadosamente estúpida
Arriesgar algo por un ser querido.
¿Por qué no? ¿Qué tiene de malo?
¿Es demasiado bueno de mi parte?
Seguramente, pero me siento bien así.
¿Me siento bien?
Me gusta demostrar lo mucho que quiero.
Aveces. Sólo aveces.
Tal vez es una forma de enamorarme a mí misma.
Y quererme un poco más.
Alegrarme de lo que hago,de lo que soy.
Sin embargo, lo único que logro
es bajarme al último escalón de mi existencia
dejando que los demás rebalsen en su superioridad
y sin nada a cambio.
Como me dijo mamá
"Hoy se acuerdan, mañana se olvidan".
No sé si soy demasiado buena, o demasiado estúpida.
Demasiado estúpida diría yo.
Bah, no sólo yo. Mi mamá y mi amiga.
Hago cosas que son imposibles de pagar.
Pienso y recuerdo en todas las cosas que hice por alguien alguna vez.
No lo hago para que me paguen,
ni para que me alaben.
Sólo quiero que sepan que los quiero.
¿Sólo eso? No sé.
Tal vez quiero ser Jesús.
La diferencia es que yo no creo en un Dios
que me haya mandado para hacer esto,
no es una misión divina,
no soy su hija, no voy a ir al cielo.
Sólo quiero imitarlo por cómo fue terrenalmente.
¿Para qué? No hay ningún beneficio... Pero no sé.
No sé, soy estúpida.
¿Por qué no? ¿Qué tiene de malo?
¿Es demasiado bueno de mi parte?
Seguramente, pero me siento bien así.
¿Me siento bien?
Me gusta demostrar lo mucho que quiero.
Aveces. Sólo aveces.
Tal vez es una forma de enamorarme a mí misma.
Y quererme un poco más.
Alegrarme de lo que hago,de lo que soy.
Sin embargo, lo único que logro
es bajarme al último escalón de mi existencia
dejando que los demás rebalsen en su superioridad
y sin nada a cambio.
Como me dijo mamá
"Hoy se acuerdan, mañana se olvidan".
No sé si soy demasiado buena, o demasiado estúpida.
Demasiado estúpida diría yo.
Bah, no sólo yo. Mi mamá y mi amiga.
Hago cosas que son imposibles de pagar.
Pienso y recuerdo en todas las cosas que hice por alguien alguna vez.
No lo hago para que me paguen,
ni para que me alaben.
Sólo quiero que sepan que los quiero.
¿Sólo eso? No sé.
Tal vez quiero ser Jesús.
La diferencia es que yo no creo en un Dios
que me haya mandado para hacer esto,
no es una misión divina,
no soy su hija, no voy a ir al cielo.
Sólo quiero imitarlo por cómo fue terrenalmente.
¿Para qué? No hay ningún beneficio... Pero no sé.
No sé, soy estúpida.
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