de tu silencio al verme
esa horrible tensa paz
de no creerme
Ese horrible fugaz
hilo conector de miradas
quisiera que se cegara
y no ver más
que la visión me atormentó el momento
y las vendas mentales no son
tan reales
Disparo,
al suelo,
sigo en pie pero
no siento
El hielo, uf
congeladísimo
quebraron mi sangre
el encuentro fue sismo
Amortiguo,
el golpe seco
ya no es mutua la existencia
ni mucho menos la relación
Tal vez las
manos
que tanto se
tocaron
insípidas, sientan un día
ese calorcito
de nuevo.
Tal vez cuando caiga
el sol un día
tipo siete, siete y media
la tarde se torne roja
y la pasión
resurja.
Tal vez el frío
de un invierno soltero
pueda con el temblor
vibrarnos
hasta el reencuentro.
Quizás jamás
ocurra un roce tierno
o unas palabras sosas.
Quizás jamás los ojos
se reflejen
en los iris,
o quizás sí,
quizás fluyan los mares
tormentosos dentro
y apacigüen una sed
vieja, insensata
silenciosa y
entusiasmada.
Ojalá el amor
caiga de su árbol al medio
de tu vista, en la vereda
y lo recojas
como una hoja
o como basura.
Y lo disfrutes.






