A la risa,
hermana de la sonrisa,
que a lo lejos se divisa,
le dedico este poema
de esta humilde poetisa.
Contagiosa, asombrosa,
digna de todo,
perfecta en todo,
oportuna, simple, sincera,
melodiosa y viajera,
va, variando de colores,
se transforma en beso y logra sabores,
enternece miradas y refuerza amores.
Risa que sonríes
no vaya a ser que, rutilante, desvíes,
porque a veces eres confusa pero no son viles
tus intenciones, mucho menos hostiles.
Risa conquistadora,
viciada y adoradora
del bienestar, la pasión, te acomodas
en el pasillo de un hospital, en el medio de las bodas,
no impacientas ni incomodas,
gozas, pues estás siempre de moda.
Risa que hipnotizas,
resuenas en el pecho, en las almas te izas,
del pizarrón de la amistad, tú eres la tiza,
puedes enamorar, y no siempre avisas.
Risa contagiosa,
te expandes, cáncer, viciosa,
y te guardas en las articulaciones de las estructuras óseas.
Risa, risa, de las expresiones la más hermosa,
idiosincrasia del hombre, naces y gozas,
tu gracia no tiene nombre, eres luz infecciosa.
Va,
se dora
los sesos,
no adora
sus huesos,
y llora,
sólo implora
de esos
besos fríos,
ilesos,
fantasmas,
desalma- dos
cual ellos dos algo ama-rra-dos
en amor a-dos
in toxic a-dos
en venen a-dos
a to si ga-dos
a tos y gas-dos
A voz y ci garros
sí, barros,
sí, garrón,
tarascón
tan varón
tan cagón.
Se estanca con
el falo y yo.
El falso vos,
la sal sobró,
la sed sumó,
la fé, esfumó
Es tu voz
que suspiró
se inhibió
y se extinguió.
En
cárcel
a-dos.
Hados
una vez más,
iman ta-dos
sin alas no
se inhalan, son
dos?
"Cruel. Me volví cruel, luego de él, no pude evitarlo. El sufrimiento fue largo, mis latidos se amargaron, desganados, mi corazón palpita sólo por la fantasía de alguien que valga la pena, alguien que me acepte ahora cruel. Tan cruel y maliciosa, egoísta, viciosa, que ningún hombre me podrá superar, ni volver a dañar. Rapaz, ahogaré penas y verdades en el alcohol, me fumaré en cada cigarro los problemas y con fuerza impondré mis lemas. Los demás temas serás de las mesas ajenas, yo por mi parte diré "no le temas a la muerte, por tu suerte, que ella corre por tus venas" y así recorreré el mundo, cual vagabundo, con estilo propio y sin apuros, haré de mi vida lo que quiera mi culo, y no dejaré que nadie me toque, para encontrarme, que alguien me invoque, pues ya soy espíritu solitario y ten cuidado que me enoje".
"Desangraba el cielo. Sus nubes blancas ya no eran blancas, ya no eran nubes, eran manchas color Octubre, negras violáceas, azules grisáceas, parecía estarse por llover, pero antes debía atardecer, como mi amor, la caída del sol se tornaba miel, cálido panorama que me helaba la piel, se ahorcaba el globo dorado en la horca de la tierra llorosa, mojada antes de la lluvia, tan húmeda como cuando diluvia. Se la veía venir el mundo, la tarde entera gozaba el espectáculo, era cierto lo que había dicho el oráculo, muere toda grandeza con certeza en el punto exacto, y así bajaba el sol, y mi ritmo cardíaco, como un maníaco se dirigía a su punto de defunción, los árboles tenían escalofríos y el viento se asustaba, el cielo rojo apaciguaba aunque de todas formas era muerta mi aura. Se fue tornando oscuro el paisaje, no hacía falta ningún lenguaje, cayó el sol y yo tomé aquel mortal brebaje, el amoníaco en mi sangre se esparcía como la tormenta en el aire".