Ay, otra vez
tus suspiros inspiran al revés
te miras a los ojos y a través
de tus pupilas, fijas lijas que raspan las superficies
observas tu interior y oscuridad y deseo, eso ves.
¿¿Qué te hace falta, mujer??
Harta me tienes ¿¿puede ser
que ya pares, inconforme, y puedas crecer??
y esa tristeza,
sabés dónde te la podés meter.
Ay, cierto, mi vida,
que adentro lloras y gritas,
nada te cura ni te alivia,
en el centro de tu pecho tumores anidas,
las amores fallidas,
las ilusiones marchitas,
las almas caídas, ya bien desvanecidas,
ganas extinguidas y
una mente torcida.
Espalda no erguida,
la melancolía asesina,
dolida,
tus lágrimas, agua marina,
viajan hormigas por el centro de tu divina
estructura ósea envuelta de rosas
de carne, bien dispuesta y digna
a entregarse a aquel que la goza.
Hermosa,
¿eso querés que te digan?
Preciosa
¿hace cuanto no te miman?
Tu padre murió y te quedaste sola,
hombre de tu vida, se fue, ni lo inmolas
lo ves cuando el cielo va en cola
de cometa, galáctico como en su sueño, e vola.
Lo oyes rocola,
lo sueñas no todas
las noches, y notas
andando con sus botas,
jugando con sus gotas
de vida, efímera, y denota
su alegría aún no se agota.
¿Cuánto te falta, princesa, para salir a la torre?
Tu dragón está dormido, pero tú no corres,
tu príncipe está perdido, esto te gusta pero lo re-
tienes, a la vez quieres que no te borre.
Pero, amore, ¿que no te aburres?
¿Que este silencio ya no te aturde?
No hay nadie que te curta
ni el centro, ni los senos, ni pálpitos,
ni bordes.
Duele.
¿Y lo mereces?
¿qué haces mal? Si tu no sueles
ni dar males ni heces,
has perdonado tantas veces,
menos que el resto te crees,
tán frágil y leve,
entristeces,
sólo pides que alguien te bese,
pero el amor no llega, no viene.
Qué pasa con él que se
retrasa y te estremece,
miedo, tanto temes,
a que no te llegue, a que te deje,
a que te abandone y languideces,
mueres y no floreces.
Por favor, levántate,
arriba, ya álzate,
nadie va a salvarte, sácate
olvida el pozo y reármate,
nunca olvides tu cara que
a tu mente bien acata, te
presta el sí y también el basta, che
Yo sé que sientes que
nadie te ama, te
matas, te
dañas, te
rajas, lo sé.
¡¡Pero basta, por favor!!
¡¡Así no es el amor!!
Maldito sea tu furor
hacia la tristeza, los martirios
y el dolor,
qué ardor
me generas,
nena,
envenenas.


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