lunes, noviembre 24

Spöttlisch

A la risa,
hermana de la sonrisa,
que a lo lejos se divisa,
le dedico este poema
de esta humilde poetisa.

Contagiosa, asombrosa,
digna de todo,
perfecta en todo,
oportuna, simple, sincera,
melodiosa y viajera,
va, variando de colores,
se transforma en beso y logra sabores,
enternece miradas y refuerza amores.

Risa que sonríes
no vaya a ser que, rutilante, desvíes,
porque a veces eres confusa pero no son viles
tus intenciones, mucho menos hostiles.

Risa conquistadora,
viciada y adoradora
del bienestar, la pasión, te acomodas
en el pasillo de un hospital, en el medio de las bodas,
no impacientas ni incomodas,
gozas, pues estás siempre de moda.

Risa que hipnotizas,
resuenas en el pecho, en las almas te izas,
del pizarrón de la amistad, tú eres la tiza,
puedes enamorar, y no siempre avisas.

Risa contagiosa,
te expandes, cáncer, viciosa,
y te guardas en las articulaciones de las estructuras óseas.
Risa, risa, de las expresiones la más hermosa,
idiosincrasia del hombre, naces y gozas,
tu gracia no tiene nombre, eres luz infecciosa.

Eres flor, eres brisa,
eres sol, eres caricia.



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