He escondido mis ojos,
mis pupilas amplias, mis pestañas cúrveas,
mis párpados cortos, mis lagrimales,
en la profundidad de un cajón
en el misterio de una habitación,
en el silencio aturdido y en las
horas que nunca pasan.
He escondido mis ojos
en una pradera ansiosa, de la noche más oscura
la brisa es tersa, la luna, más lúcida,
tenue. Allí he escondido
mis ojos, y sin ellos
no podrás conseguir
ni el hilo
de mi mirada.


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