martes, marzo 24

Roce

Llegó rápido
después de tardar, sin viento
precavida acomodé mis
piernas
al cierre, lo miré
ni hola.

Déjà vu
de nuevo su espalda,
su desespero, sus nervios
mientras dentro mío 
se reproducían
mil melodías
de desencanto

Sentémosnos,
no para de hablar. Mira poco
se distrae, constantemente
solitario
Panorama general
de mi vida, le conté
mi tranquilidad
presente paz
o eso intento
y sus palabras fueron
"¿seguís
con ese mambo
feminista?"

Okay, la estupidez
sigue intacta,
no tenía expectativas
y no me 
sorprendí
en absoluto, sólo
me causó
extrañeza.

Fui clara, explicativa
parecía un mapa de
cómo llegar
Me condicionaste
 a que tus reglas
si las cumplía, pues "bienvenida"
como si fueras
un lugar
"¿quién dijo que yo 
quería entrar?"

Ya era áspero
el aire, la noche
era corta
con nosotros 
en espacio.
Discurrimos,
despacio
desconectamos
las palabras 
que no se responden
las conversaciones que
simulan ser cuerdas
e hiladas, no
había nada más
que continuar, la pared
la encontramos.

Chau
"¿te vas a ir?"
obvio, 
gestualicé, y
tus ganas obvias
de no responder
de que retrocediera
hacia vos,
como antes,
como ya no más

No, claro que no,
me voy. Cruzo
"no te escucho"
gritaste
y te reflejé:
seguí.

Pero claro, pensé
y la razón nuevamente me
calmó a la vuelta
manzanas recorrí
volví a la plaza y te vi
acostado, me paré
en frente tuyo
me miraste
te miré
me reí
"no me gusta
tu intolerancia"
Bueno, palabras
simplemente,
vacías
para vos que no entendés
mi idioma.
Perdí un rato más el tiempo
intentando conseguir tu conciencia
pero cierto que es tuya y no te gusta 
compartir.
Y cuando ya el silencio era tan presente
que avasallaba el habla, tomaste
tu celular y listo
fuiste punto final.

Qué mal, che
qué mal
Alzéme flexible
no rendida pero
desganada, caminé
tranquila
en emulación de sosiego aunque
por dentro el desconcierto
latía, y con fuerza

No dejes, nena
que tus emociones
colapsen, bien sabes
que el control
está en 
tu bolsillo.


Pen
san
do
vi que paz
amaneció
y me ahogó de
descanso
de frío amable y algo
cálido.

Desvanecí
en un suspiro
y aquietóse
el furor,
verdad es que
el agua
no es lava
pero calor.

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