domingo, marzo 8

0:29 Jardín

Cuán inconforme 
el momento frente al caos
tan natural.
He encontrado una respuesta
no tan positiva,
y la he tomado por cierta
como estúpida.
Dejo que truene
sin llover.

Sonrío, con falsedad
al gesto amable, mientras pienso
y recuerdo el año
más torcido. Más feliz.
Ese, sí, que incluía un alma
torturada, que torturaba
y que ahora cumple su éxito,
su incentivo a la perfección.

No, no, no, no, no, no, no
no, no, no... No.
No debe ser
el aire
anhelable
tan tóxico, no,
no debe uno 
dejarse aturdir
el chillido de la copa
el vino sangriento,
la primavera odiosa
odiosa, por dios,
aberrante.

No, no me encuentres
encuéntrame pero
despacito, que 
no creo, no veo, no
necesito nada de esto, no
sí, bah
no sé, no sé, no sé
nada, algo, todo. Jamases.
Suspiros, gritos,
lágrimas tan idiotas
llantos de espanto
de asombro al horror,
de tranquilidad inquietante
odio al prójimo, a lo propio
odio en las paredes, odio a la libertad
amor a la nada. 
Amor vacío. Amor que le cuesta ser.
Amor que se confunde y delira,
alucina sufre cae fallece

Hasta que despierta
y se plena de
luz solar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario