Burbujas
borboteantes, de las venas
sanguíneas, me fluyen como
el fuego cuando arde
en la tierra, me arde
como cuando las gotas
de lluvia se arrodillan
ante el cielo.
Tengo un cúmulo
de estrellas que reventar,
tengo un vacío que llenar
y un corazón
remachado
en combate.
Pero no tengo
algo que quisiera tanto,
tantísimo, no tengo
lo que le llaman
"amor".
Vidrio roto, te falta un pedazo
te has quebrado y sólo el frío te unió
el hielo parece
vítreo, sí.
Pero no cierro los ojos, ya ante nadie
fusilando mis pupilas tratan de
concebir todas las ideas posibles
de la inmensidad, del mar infinito
de frecuencias que aún
no me han encontrado el nodo
acompañante.
Aún el voltaje
de qué, no sé
pero es bajo para que
yo pueda
propulsarme.
Pero mierda, que ansío
acariciarte,
y acomodarte las pestañas,
sonrojarte y
hacerte el amor, mierda que
ansío poder
encontrarte.
Cada día es batalla que
golpea fuerte y lo soporto,
más vale,
la belicosidad sirve para
entrenar. Y sin embargo
la fragilidad sigue intacta,
recuperándose, mientras Cuerpo,
gracias,
luchas.
No negaré que
el tiempo me confunde
como una nebulosa de polvo
y no sé si pasa rápido,
lento, suave, intenso.
No sé realmente si ando lisa, llana,
plana, rasa, tersa, no sé,
no sé en qué ando.
Trato de ser
humano.
Simplemente, me confundes,
aire, pero me fascinas.
Y te espero, amor,
el tiempo es eterno.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario