Qué fue de nosotros,
ahora somos no más que
otros
y muertos
nos caemos a la nada,
distintas nadas que de a poco
nos carcomen la piel
¿es que vamos a nuestro ser?
¿es que todo esto está bien?
Y así siento que comienza
este agudo hilo de ruido
que me zumba en los oídos y en los huesos,
que me retumba el pescuezo.
Así comienza este caminar,
a la deriva, no importa adónde mirar
sólo sigue, mujer, sigue a tus pies.
Espera...
¿él sigue a tus pies?
Se van formando los rastros
de tus manos, te arrastras
y los trastos
de este oficio tan difícil
no se consiguen.


No hay comentarios:
Publicar un comentario