Cuando pienso en vos
mmm
tantas cosas...
mmm
tantas cosas...
lindas, espantosas,
en planos, en fosas
y dejan a mi mente sola
y se destroza.
¿Pero cuál es la cosa?
que colisiona a este barco mío,
de este charco tibio,
de este charco tibio,
e impresiona porque
no te haces cargo. Parco
desapareciste contento pero pareces afligido,
¿dejaste a tu aduladora y ya no te sientes tan distinguido?
De tanto especular, ahora no somos ni amigos.
Pero tranquilo, nada perturbará tu estilo.
Déjate correr. Antílo-pe
del bosque oscuro que a la muerte te evoca,
vas con apuro y te tiembla la boca,
sabes que ya no tienes loca
a esta mujer.
¿Mujer?
¿Mujer?
¿Lo puedes creer?
¿Que no eran sólo tetas de miel?
¿Que no estaban a tus pies?
Y ahora te carcome la piel, esta hiel
se está pasando y no la puedes detener.
¿Adónde te vas a meter?
¿De nuevo en un sucutrucho cualquiera?
¿No encuentras otra manera?
¿Que sólo te calman las piernas? Abiertas,
por supuesto, que tu puesto de apuesto no debe
bajarse. Apestas.
Y tu puerta mal cerrada sólo las vuelve desquiciadas.
Atinas a una labia fina pero más que labia es babia y culmina.
Aunque recuerdo igual,
que a pesar de tanto mal
tu sonrisa ilumina-
ba. Vacía. Siameses tus dientes
conquistaban, serpientes, durante unos meses.
mientras tu tristeza, que crezca en creces.
Te angustias a veces. Una maleza singular

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