lunes, enero 26

Invisible

Asusta
la piel ardiente
el ser demente
y el peligro
del tacto.

No hay escapatoria,
de nada sirve la oratoria
y el riesgo de juntar las bocas
es cercano.

Corazón que late
¿no lo sientes?
Teme y emana
pero tu sensibilidad
es tan vaga.

Banales
los cuerpos van
semejantes
muy distintos
se acoplan y la sinfo-
nía del suelo los
llama a 
apoyarse
los pechos.

Con el sabor de
¿la pasión?
puedo sentir que
mi valor
es nulo y
mis nudos
son por dolor.
El cuello me pica
y el prurito de los poros
es tanto que angustia
y ni una brisa podrá
calmar.

No más,
por favor,
toqueteos.
Me tienen cansada los
coqueteos,
me tienen harta los
someteos.

No se ajusta
a mis emociones
no me emociona
ni conmociona
no me excita
ni me sazona
la existencia.

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