Qué tersos los versos inmersos
en tus besos, bombón,
bomba asesina
cargada de granadas y
mentiras,
disparando con furia tus
injurias,
haciendo de los cuerpos un
desierto.
Y muerto,
mataste y apoptosis,
te quedas solo y, fósil
te vuelves roca,
psicosis.
Así quedas,
eres tonto y te alejas,
quien sea que toques
se deja,
pero eso te aburre
y te quejas.
Tu alma egoísta envejece,
languideces,
bebé,
porque duele.
Pero bancátela,
macho,
que por algo
te dieron pito,
¿no?
La vida es sufrimiento,
¿no?
El amor no existe
¿no?
La vida es tan triste.
Y bueno, perdiste,
de qué vivir si no hay momento
para ser feliz, y presiento
que te querés morir un poquito.
Mejor fumate un fasito,
mi amor,
arreglá el corazón,
dale remedio, no aspirina
que te duerme y contamina,
dale en serio, alguna mina
que te ayude a curar
y a tu espíritu sanar,
que estás todo perturbado,
inseguro y depravado,
ojalá te cases, seas feliz,
te mueras con alguien y así
puedas pasar a otra vida
entendiendo que en esta
también había
amor.
Y yo, seré la gran molesta
mujer que te picó el fondo,
te pellizqué un poco,
te ofendiste y, loco,
te fuiste.
Yo seré la gran adversa
que nunca llegó a conectar con vos,
no estoy triste, aún tengo pasión
por enchufarme a la gente y, sarampión,
infectarlos de fiebre tersa.
Mucha suerte, belleza,
con incerteza te digo
hasta nunca conmigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario