Embebida de luz,
lenta de prisa y algo
colgada,
hoy siento que el sol
es lo más hermoso de este
camino
de este colectivo,
y observando me doy cuenta
que contemplar es maravilloso
y que tengo a Dios
dentro.
Fuerza emprendedora,
frágil y encantadora,
que me anima el cuerpo
y las ganas de ser,
que me amarra en victoria
las piernas y manos
y me dice "creé".

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