sábado, diciembre 13

Primavera

Soñadora, ilusa
el viento sopla 
y tu blusa se
vuela.
Algo se acopla
en tu mente
a tu ser
inconsciente,
el deseo, anhelante
de estar
completamente
feliz.
Y así,
paciente,
esperaste de alguien que
te usa
y te miente.
Qué considerado,
¿verdad?
que se presente
así de tarado
tan sincero.


Acero,
su cuerpo vestía de cuero
de caballo,
certero,
sus patadas te daban
justo en el cuello,
te volvías fuego,
te quemabas entera
adentro.
Y él, claro,
ni visto ni enterado,
su puta manera
de estar frío y
congelado.
Alternos,
sus mundos estaban
separados. 
Infierno.
de él nunca se habían
escapado.
Qué suerte que
se haya acabado,
estás en cero,
pero no es esto invierno.


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