martes, septiembre 30

5.30 am

Así que volvió a su casa
triste, todo había sido una farsa:
que se amaban, que eran el uno para el otro,
que la quería cerca, no ver sus fotos.
Ella sabía lo que era el amor,
ella sabía que no debía haber dolor
y hasta ahora, ella sólo había sufrido
con cada mentira en la que se había metido.
Se había mentido, 
se creyó sus falacias,
sus contradicciones sólo trajeron magias
negras.
Ásperas, las noches le enfriaban la carne y los huesos,
lentamente la envenenaban sus besos, 
y cuando él empezaba a dejar de dárselos,
ella sabía que se acercaba a la cárcel o
al adiós.
Él era muy duro con ella, la trataba de inferior,
ella le hacía caso y le pedía perdón.
Poco a poco se fue desgastando la relación,
los caminos se apartaban y la desviación los mataba.
¿Habría algún día conexión?
¿Acaso es que existió?
¿Qué hacía a ellos pensar
que juntos iban a acabar y que no se iban
a separar?
¿Por qué tan difícil era todo?
¿Por qué no existía otro modo?
Ella se cansó un día,se levantó
de la cama de él y partió.
Él le dijo unas palabras,
vanas,
ella ya no escuchaba nada.
Se tomó el bondi, bajó y se tiró en una plaza.
Se sintió cadáver y a la vez revivió.


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