Verdadera.
Comienza lúgubre un sendero inconnu
aturde el cántico del pájaro ese, que observa.
Cómo se te ocurrió perder tanto tiempo.
Cómo se te ocurrió
dejarte así pisotear. Por qué,
por qué decidiste un día
caer a un pozo ciego de altísimas profundidades,
la subida se hizo tan difícil que por un momento
quisiste quedarte ahí.
En tu cara lo oscuro te alumbraba.
Tu luz fue negra. O azul.
Un sueño tenías, que variaba
pero rondaba siempre por
él.
Comienza un sendero vertiginoso
tiene peñascos flotantes que pueden
saltar en cualquier instante,
y llevarte a perderte más. Comenzó ya
la caminata, ya empezó la respiración a
frenarse como idiota.
Basta de temblar.
Cómo se te ocurre tener tanto,
tanto miedo.
Aún no te despegás del suelo y ya temés caerte,
estrolarte contra un piso del cual has nacido,
no tenés razones, bebé, para sucumbir.

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