Y de nuevo me encuentro aquí
emborrachándome por tí,
es que siento que este dolor no tiene fin
y no puedo más soportarlo así.
Te voy a contar
que lo que me duele a mí más
es saber que sólo te puedo causar
disgustos y malestar.
Me duele tener que,
para hacerte feliz, sostener
una postura que me cueste tal vez,
que no me salga ni al derecho ni al revés.
No es que no me saldría a mí
porque soy una inútil, una infeliz,
sino porque tal vez simplemente no soy así,
y tal vez yo no soy para tí.
Me duele pensar
que tengo razón quizá,
si fuera por mí, te abrazaría ya
y no te soltaría jamás
pero así como me ves,
queriéndote tanto que podría fallecer,
siento que desde mi cabeza hasta mis pies
no hay nada que de algo valga que te de.
Así que, mi vida, no,
no me hables más, si quieres hacerte un favor,
pero no me destroces más el corazón
mostrándome que de nada te sirve mi amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario