"Abril durmió la siesta. Se despertó medio empezado. En medio del otoño abril tiró las hojas enojado porque el verano había pasado. Ya no era mediodía ni noche. Abril entonces hizo frío y después calor, abril lloró y luego rió. Abril no empezó ni finalizó, solo siguió medio así, medio cansado y medio vivo, medio miedoso y medio activo.
Abril a veces rimó queriendo ser un diciembre, pero ni así se conformó. Abril vivió por inercia y nada más que por vivir. A veces era y a veces no. Trabajaba sin saber en qué, descansaba sin saber por qué. Abril pasaba de domingo a lunes, de lunes a domingo. Pasaba cada día del mes esperando ser invierno, pero así jamás llegó. Abril lloraba a las nubes y al cielo, le cantaba a las estrellas, reía tímidamente con el sol y se enfermaba los días de lluvia. Así Abril pasó sin que las cosas pasaran en serio. De nadie se enamoró sin amor, de nadie se peleó sin razón.
Así Abril murió. Murió sin sueños y sin amigos. Murió sin nadie que lo llorara, murió sin testigos. Así Abril murió. Murió sin morir en serio. Murió sin darse cuenta, porque en abril nadie se da cuenta."

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